En medio de la frenética actividad de los últimos días me dio para pensar mucho. Entre otras cosas, lindezas como esta:
28 noviembre 2007
Las paredes alrededor de mi escritorio están decoradas con viejas fotografías. Algunas renovadas en los últimos años. Otras, me han acompañado piso tras piso desde que estoy en Zaragoza. Y ha sido mirando esas antiguas vivencias congeladas cuando me he dado cuenta de lo mucho que ha llovido en mi vida en los últimos tiempos.
Hoy al volver a casa tras la reunión del smial lo hablaba con Snaga: ya no soy la misma que era el año pasado. Ni siquiera la misma que era a principios de año. En algunas cosas ni me reconozco. Mi esencia sigue siendo la misma, evidentemente, pero la madurez me va llegando, que ya era hora. Lo de la muela del juicio va a ser verdad...

Para bien o para mal, tengo mas juicio. Pienso las cosas desde más puntos de vista, usando más cabezología, como diría Yaya Ceravieja. Voy aprendiendo a mirar también por mí, no sólo a ser justa, buena y amable con los demás. No sólo a dar mi tiempo por ellos, a vivir para ellos. Ahora también me importo yo. A llegado la hora de compartir mi vida conmigo y no regalarla a personas que no la sabían aprovechar. Porque ese ha sido siempre mi gran virtud y al mismo tiempo mi gran defecto: siempre andaba tratando de ayudar a otros, de curar las heridas que se hacían, de prestar mi hombro al que lloraba, de dar mi brazo al que necesitaba ayuda, de hacer cualquier labor voluntariosamente con tal de que menganit@ no tuviese tanto que hacer. De organizar esto y lo otro para que su negocio fuese mejor, perdiéndome aquello que me apetecía hacer a mi, de velar por los intereses de los demás olvidando los míos en el camino sólo por verles sonreír...
Este último mes he tomado una decisión que jamás me hubiese atrevido a realizar a penas un par de meses atrás. Y probablemente haya sido la decisión más dura de los últimos años, aunque sin duda sabía que la debía de tomar, o incluso que la debía haber llevado a cabo hace mucho, mucho tiempo. Pero nunca había reunido el valor suficiente. Pero ahora, las gotas han colmado mis cientos de vasos de paciencia, y me he visto arropada por amigos que me han comprendido y apoyado en los momentos difíciles, y también, sorprendentemente, he encontrado a mi madre, la última persona que pensé que podría comprender esta situación por la que estaba pasando, y aunque nunca le he contado los pormenores, ni tampoco ella me ha querido preguntar más de la cuenta, ha sabido entenderme, liberar cordel cuando necesitaba huir, darme chocolate cuando necesitaba un poco de dulzura en el día, o abrazarme fuertemente cuando las lágrimas amenazaban con fluir de mis ojos. Como lo están haciendo ahora.
Jamás podré agradeceros a vosotros (ya sabéis quienes sois), que me habéis acompañado en esta mudanza sentimental desde la cárcel a la libertad, todo lo que habéis hecho por mí. Con un café delante y a penas tres consejos, el saber que os tenía ahí para despotricar contra el mundo, o simplemente evadirme del dolor a base de unas risas inocentes, ha hecho que reuniese el valor suficiente para no recaer. Y aunque sé que aún me queda mucho camino, y que la tentación será fuerte ( y más viniendo las fechas que vienen), prometo que me voy a mantener fría, cabal, que voy a pensar en todo lo que ya he hecho y lo poco que he recibido, prometo que voy a mirar hacia delante, que voy a pensar en mi bienestar por una vez, y que no me voy a dejar engañar por esa piraña con carita de pez payaso. La comparación siempre resulta odiosa. Ja. Ja.
Y pese a que me quedo con mucho en el tintero por decirle, no veo que de momento lo vaya a hacer. Ya no porque tenga miedo de tenerme cara a cara, como parece ser que le ocurre, si no porque a mí, de momento, no me da la real gana. Siempre me quedará esa prosa poética, que nunca llegará a sus manos, para desahogarme, como podéis leer en el siguiente enlace:
"SIEMPRE ES DEMASIADO TIEMPO"
En otro orden de cosas, y para satisfacer las recientes peticiones recibidas (¿véis de lo que os hablaba? Si es que no tengo remedio, :D), voy a poner otro de esos test tontos para que os explayéis:

EL TEST DE CAL Y ARENA
-NADA MÁS LEVANTARME: Me estiro como los gatos. Estirarse es bueeeno. A veces incluso emito ronrroneos...
- AL ACOSTARME:Una vez en la cama pongo la alarma del móvil. Y suelo leer los mensajes del dia.
- ANTES DE SALIR DE CASA: Agito el bolso a ver si llevo las llaves. Si oigo el cascabel de mi llavero: pa'lante.
- AL LLEGAR A CASA: Si estoy en el pueblo lo primero que hago es achuchar a mi gato. En Zaragoza, como no tengo a nadie que achuchar, simplemente llego a casa y punto. Me pongo el chandal mientras escucho algo de música (HIM preferentemente) y luego me pongo a hacer la cena o lo que toque.
- CUANDO ME QUEDO SOLA EN CASA: suelo poner la música a toda pastilla y cantar.
- CUANDO VIENEN VISITAS A CASA: Me gusta que estén a gusto, y me vuelvo muy marujona. Una buena anfitriona no debe dejar nada al despiste.
- LAS CERMONIAS/CELEBRACIONES FAMILIARES: Si son multitudinarias no me gustan nada. Hay mucha hipocresía. Si son en petit comité mejor.
- LOS PARAJES AL AIRE LIBRE:Me dan una sensación de paz y libertad muy reconfortantes. Si estoy en plena naturaleza, me gusta coger grandes bocanadas de aire fresco, hasta que empiezo a hiperventilar, jajaja!
- LOS SITIOS CERRADOS: Cada vez me gustan menos. Me vuelvo claustrofóbica con los años.
- ESTUDIAR: Depende el mometo me gusta. Siempre me ha encantado aprender cosas nuevas. Pero hay dias que me resulta completamente imposible y siempre se me ocurren cien cosas mejores que hacer que sentarme a memorizar diapositivas...
- TRABAJAR: Aunque peque de perezosa a veces, cuando hay que trabajar soy la primera. Me gusta que todo salga bien, que todo este hecho cuanto antes y del mejor modo. Asi, si acabo pronto, tengo mas tiempo para mi.
- MIS VICIOS: Tengo varios. Pero sobre todo me gusta enviciarme con el chocolate. Una gran caja de bombones de la Caja Roja de Nestlé, por ejemplo...uhmmm....NO fumo, porque cuando lo probé me pareció como chupar un tubo de escape. Puarrg! Bebo cuando salgo de fiesta, y últimamente lo estoy dejando. Y los demás vicios...Se hace lo que se puede, nunca mejor dicho. ;)
- MIS VIRTUDES: Supongo que soy buena escuchando y dando consejos, porque mis amigos siempre me están pidiendo ayuda en ese sentido. Parece ser que soy mejor consejera para los demás que para mi.
- MIS AMIGOS: Los de verdad se pueden contar con los dedos de una mano. Y afortunadamente los conservo a lo largo de los años.
- MIS ENEMIGOS: Es mejor tenerlos cerca para poder vigilarlos bien y no llevarse sorpresas desagradables. Ahora sí, en el momento llevan colgado el cartelito de “indeseable”, no se lo quitan jamás para mi. No hay redención posible. La confianza, una vez perdida, es irrecuperable. Mucho tendría que llover.
- SOY VALIENTE A LA HORA DE: Defender a mi familia o a mis amigos. Más de una de las peleas que he tenido han sido por salir en defensa de mis colegas. Ha habido moretones varios para demostrarlo.
- SOY COBARDE A LA HORA DE: Enfrentarme a mis miedos más profundos. Cambio de vida y esas cosas. Afortunadamente, el entrenamiento mental da sus frutos, y de momento, he superado una dura prueba en ese sentido.