Neko

Cita del momento:

"No se puede ir por ahí construyendo un mundo mejor para la gente. Sólo la gente puede construir un mundo mejor para la gente. Si no, es solamente una jaula."
-- Terry Pratchett, Brujas de Viaje.
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miércoles, 27 de diciembre de 2017

He oído crujir las raíces.

He vuelto a estas ramas...
Ha pasado mucho tiempo.
Ha pasado mucha vida.

Hace muchos años emprendí el maravilloso camino que es dar vida y hacer crecer un blog en este ciberespacio cada vez más impersonal, más dado a la inmediatez, el vacío empático, la frialdad.
Decidí mimar un rincón en el que muchas veces una habla sola, otras se es leída entre las sombras del anonimato y algunas veces un visitante regala unas palabras que caen como rayos de sol entre la tormenta.

Pero no es la finalidad de un blog como este conseguir comentarios y followers a toda costa (tan de moda hoy día), sino más bien servir de catarsis propia, y quizá de guía o apoyo a otros lectores que lleguen a estas líneas y que puedan sentir o vivir similares situaciones, o ser fuente en la que encontrar datos curiosos que enriquezcan ese saber que no ocupa lugar.

Llevo tiempo queriendo regresar, queriendo retomar la mayor pasión que he sentido desde que tengo uso de razón: escribir.

La pereza, los caminos pedregosos de la vida, las oscuras experiencias que dejan cicatrices profundas en el alma...han impedido que me entregue como lo hacía antes en el cuidado  de las ramas de este delicado hogar élfico sobre un mallorn...
Incluso dejé de actualizar mi Árbol de fuego, aunque su espíritu ha continuado viviendo en algunos retazos de papel desubicados en el tiempo y el espacio, que recopilaré y subiré a sus ramas.

Se acabó el silencio.

Hay demasiadas reflexiones que llevo dentro, demasiados pensamientos y sentimientos que quiero compartir "y poner bonitos".

Hay muchas cosas que creo que puedo aportar a este "mar de vídeos de gatitos" que es Internet; incluidos vídeos de gatitos. :)






He oído crujir las raíces. 
La tierra me pide agua. 

Ha pasado mucho tiempo.
Ha pasado mucha vida.

La arena no cesa...
Así que sí: HE VUELTO. 


domingo, 26 de julio de 2015

El viejo piano.


Aquellas fueron sus últimas notas. Notas amargas, notas de despedida. 
Las dejó caer sobre el ébano y el marfil como quien sopla las semillas de un diente de león, suavemente, con delicadeza. Pero sonaron duras, ásperas como la piedra salvaje. 
Quizá no quería dejarlas sonar, pero lo hizo. Y fueron las últimas.

Pasó el tiempo, y el viejo piano abandonado olvidó lo que era oír la música brincar entre sus cuerdas, golpear su madera, vibrar su interior.

Aquellas últimas notas que tocaron las manos que tantas veces lo habían despertado de su letargo aún resonaban en la memoria de sus teclas, pero sólo eran un vago recuerdo. 

Ansiaba sentir la música de nuevo. 

Un día empezó a notar cómo algo lo empujaba, le hacía daño. quebraba aquello que era sin poder evitarlo.


Al tiempo, mucho tiempo después soportando ese dolor, sonaron de repente un par de notas. En sus teclas había algo creciendo. Venía desde el Padre Suelo, se parecía a la madera de la que él provenía pero estaba viva. Y crecía, y al crecer lo rompía pero también le daba una nueva vida. 

El viejo piano y un joven árbol formaron un sólo ser. 

Y a veces, al agitar el viento las ramas del árbol, su tronco presionaba las teclas, y dejaba sonar algunas de las notas que el viejo piano guardaba y, aunque desafinadas por la humedad del bosque, seguían recordando a su viejo corazón que aquellas cuerdas aún podían ser pulsadas. Que aún quedaba música por escuchar. Que aunque estando rotos, podemos vibrar de nuevo.


sábado, 25 de julio de 2015

Piensa.

La próxima vez que entres a un comercio y veas una cara larga: piensa.
Tal vez creas que esa persona es una rancia, que es una antipática... Piensa.
La próxima vez que entres a un comercio no revuelvas como un poseso la mercancía musitando un "ya lo recogerán ellas, que para eso les pagan". Piensa.
A lo mejor no les pagan, o al menos no un sueldo digno, ni todas las horas que van a trabajar. A lo mejor su jornada (pagada) finaliza a una hora concreta pero tiene que quedarse a recoger eso que tú has tirado al suelo, pisoteado y revuelto por no agacharte a recoger, en horas que no les corresponden ni van a ver en su nómina, porque hasta que no esté toda la tienda perfecta, no pueden irse a su casa. Aunque sean las doce de la noche.
A lo mejor esas caras largas son fruto de un recorte injusto de personal para que la empresa doble beneficios, o de una bronca injustificada de los superiores porque lo quieren todo rápido y perfecto, aunque las manos no den abasto y tengan que poner en peligro su salud, física y mental, para ir más rápido y llegar a hacer una el trabajo que deberían hacer tres personas.
La próxima vez piensa que esa persona quizá no tiene elección, que intenta hacer lo mejor posible para atenderte, pero no le dejan hacerlo todo lo bien que quisiera, porque además de sus funciones tiene que hacer otras que no son de su competencia, sólo porque la empresa, de nuevo, ha recortado gastos en puestos esenciales, de los cuales ha mandado encargarse a personas sobreexplotadas sin experiencia en ese nuevo aspecto de su trabajo.
Piensa.
Piensa que aguantar tu mala educación no se la van a pagar en la nómina. Se te ha caido ese objeto, pues recógelo y déjalo al menos sobre una mesa, no tirado en el suelo y pisoteado, para que la siguiente como tú exija otro objeto similar "que no esté manchado de polvo o arrugado", porque a lo mejor a esa persona que se lo pides no le está permitido entrar en el almacén a por otra. Piensa. No es que ella no quiera ayudarte, es que no se lo permiten. No es que se invente que no hay más porque no quiera ir a mirar, es que ¡no-hay!.
La próxima vez piensa.


Y sí, esa persona es afortunada por tener un trabajo, por hacer una jornada mediocre con un sueldo bajo que al menos le permite comer...Pero que tenga algo no significa que ese algo esté bien, no significa que sea todo de color de rosa, y no significa que cuando hay una injusticia se tenga que quedar callado. No.

Hay muchas cosas peores en el mundo, pero eso no es motivo para que las pequeñas cosas que podemos ayudar a corregir las ignoremos porque "suerte que tiene que está trabajando". 

miércoles, 8 de julio de 2015

La serenidad de la brisa fría

Hace horas que la noche trajo la serenidad de su silencio. 
Una brisa fría recorre las calles y azota las persianas para colarse por balcones de las casas de los que intentan dormir. 
En su interior, las mentes de los seres que las habitan danzan en un duermevela agitado por los sonidos de la noche. 
Una ráfaga aquí, un grillo allá. El infernal pitido de una bestia de metal y el misterioso aullido de algún animal. 
En medio de ese estruendoso silencio las mentes gritan.


Saltan a ellas recuerdos que fueron vividos con lucidez.  
Y sonríen con los besos que dieron, y palidecen de tristeza con los que no llegaron a dar. 
Reviven aquella última palabra,  el último abrazo. Desean lo que no tienen y buscan un sentido a lo que llegó. 
Mentes inquietas, mentes listas para soñar. Se dejan llevar por el viento que las mece hasta ese lugar donde son libres. Donde no hay recuerdos ni predicciones. No hay lamentos ni elucubraciones. 
Tan solo hay "ahoras"; tan solo hay sueños que mientras ocurren son Verdad. 

martes, 7 de julio de 2015

Frases de cuento que inspiran a la Vida.

Hay cuentos que narran historias lejanas, leyendas de mundos que pudieron existir y que quizá sólo lo hicieron en la imaginación del escritor que, generosamente gracias a sus páginas, nos permite compartirlos y hacerlos nuestros.
En esos cuentos danzan silenciosas unas unas reflexiones que, tal vez, los más avispados lectores puedan aplicar a esa historia que ellos mismos protagonizan...


Frase extraída del relato "Wendy de los Gatos" del libro Reyes de Aire y Agua de Jesús Fernández Lozano.

jueves, 2 de julio de 2015

¿Alguien me recordará cuando se acabe el libro?

Mirando por la ventana de mi dormitorio, me viene a la cabeza una frase de Sir Terry Pratchett: "Eres sólo una coma en las páginas de la historia."
Y es que aunque mis vistas no sean bonitas hacen pensar: Cientos de ventanas con cientos de vidas dentro, con sus problemas, preocupaciones, sueños...


Cientos de vivencias que nunca serán contadas. Que pasarán desapercibidas en las páginas de la Historia.

Tal vez como yo.

Aunque al menos aspiro a que en los lugares que me importan, aún se me recuerde de vez en cuando, y que en el momento en el que haya que cerrar el libro, la página en la que salgo sea una de esas páginas que tienen los bordes más desgastados por haberse releído más, o incluso haberse marcado doblando la esquinita.

lunes, 29 de junio de 2015

El punto y la i: Las mujeres, sus obsesiones y cosificación.

Últimamente se debate mucho sobre las modelos y su influencia en la sociedad. Sobre si lo mejor es su delgadez o las lorzas...
Siempre he sido de la opinión que un intermedio, un equilibrio es lo mejor. Pero que si por lo que sea el cuerpo tiende a un lado u otro, mientras se tenga salud, ¡que le den a los cánones! 


Lo importante es sentirse feliz y cómoda con una misma. Y repito: siempre dentro de un marco saludable.
Yo desde pequeña he tenido complejo de rechoncha. Ahora veo mis fotos de mi infancia y adolescencia y (excepto en mi época de comulgar, que reventaba) ¡maldita sea, estaba estupenda! Afortunadamente esos malditos complejos no me dejaron convertirme en una arpía creída y estúpida como alguna que yo me sé, que siempre presumían de flacas y guapas, y ahora las recuerdo, y no me cambio por ellas ni harta de vino. Y la verdad es que fui muy feliz merendando mis bocatas de nocilla. Afortunadamente me crié en un hogar de cabezas bien amuebladas.

Ahora con algo más de conocimiento del ser humano y menos tonterías adolescentes, y estando en mi peso más que saludable de 60kg con mi 1,59, puedo decir que estoy en paz con mi cuerpo. No me gustan algunas partes, pero oye, son mías y las quiero igual.
Hace dos noches volví a ponerme un vestido que sólo había llevado una vez, hace 7 años. Uno de esos de punto que lo marcan todo y que compré sólo porque él era precioso, pero que nunca me ponía...
Pues ahí está. Comodísimo. Y yo a gusto. Sólo había que vigilar que no se escapasen las gemelas. Peeeero...ni complejos ni hostias. 




Así que, después de esta parrafada: CHICAS, dejáos de amarguricas ¡Que la vida es muy corta como para andarnos con tonterías!

Yo, por ejemplo, intento cuidarme, pero creédme: me doy muchos caprichos. Simplemente en mi día a día como sano. Ya perdí los casi 9 kilos que me sobraban y me hacían estar cansada y chof, ¡y vade retro con ellos!
El problema es obligarse y exigirse demasiado. Cuanto más te obsesionas con perder peso es peor. Tú come ligero, sin atracones, con menos aceites y más verduritas y más plancha...pero siempre equilibrando. Y sin dietas milagro. La comida es tu amiiiga.  Sólo hay que saber manejarla adecuadamente, y sobre todo, combinarla con ejercicio. Y no hace falta que te machaques en el gimnasio ni nada parecido. Actividades diarias, como ir caminando rapidito a los sitios es suficiente para mantenerte en forma.  Aunque siempre es aconsejable practicar algún deporte, lo malo es que en la vida que vivimos es complicado sacar tiempo, así que como movernos de un sitio a otro es inevitable, aprovecha y haz el trayecto, o al menos parte de él, andandito y coleando.

Cada vez más, se intenta cosificar y acomplejar a la mujer con todo tipo de productos para que consuma los máximos remedios para problemas QUE NO EXISTEN. Yo alucino viendo la publicidad. El jabón íntimo sólo para ellas (¡como si ellos no lo necesitasen!), las cremas corporales, las anti arrugas, las reductoras, los productos dietéticos, la protección solar...
Hay que oler bien, no transpirar, ir depilada hasta los brazos, el pelo perfecto y la cara de 15 años aunque tengas 50.
VAMOS A VER. Cagamos y meamos como todo ser vivo. Si hace calor sudamos y si no nos apetece llevar el pelo de película, pues moñete y a cascarla. Joder con la presión mediática. No somos princesas Disney. Somos personas. 




Y, ojo, que nos gusta estar guapas, ir bonicas cuando la ocasión lo merece, pero también tener el derecho a salir de casa "asilvestradas" sin que nadie nos tenga que juzgar por nuestro aspecto. Por ejmeplo: si una mujer no se depila un día ya es una guarra, pero si un hombre no se afeita es un moderno. ANDA AL GUANO. 
 
A nosotras se nos EXIJE perfección, y eso no es justo. Por eso digo que ¡¡complejos fuera!!
Nadie es perfecto, ni debería pretender serlo.


Acéptate como eres, quiérete, cuidate para estar sana y no para gustarle a nadie. La que tiene que vivir contigo toda tu vida eres tú, y sólo tú debes decidir sobre tu cuerpo, eso sí SIEMPRE CON RESPONSABILIDAD, que cuerpo sólo tenemos uno, y es nuestra mejor y única herramienta para vivir. ;P Y si has de escuchar a alguien, que sea un profesional cualificado que se preocupe por tu salud, no por tu aspecto físico. 

 

miércoles, 6 de mayo de 2015

El Aquelarre de Celfa

Hoy ha sido una tarde de recuerdos.
Junto a mi hermana y mi madre, hemos visionado un VHS (¡Sí, aún existen!) con las grabaciones de la que fue mi primera obra de teatro escrita y también dirigida. Luego vinieron tres más de diversa temática que también pude estrenar, pero sin duda de ésta guardo el mejor recuerdo.

La escribí a mediados de octubre de 2002, y aunque la estrenamos en Cella en junio de 2003, volvimos a hacer otro pase con más medios en agosto de 2004, ambos siendo un éxito de asistencia y al parecer gustando bastante a un público que no se conforma con cualquier cosa.

La obra se llama "El Aquelarre de Celfa" y es una historia ambientada en tierras turolenses en la época de Pedro I de Aragón, en el territorio entre Cella (citada por su nombre de entonces, Celfa la del Canal, en "El Cantar de Mío Cid") y Albarracín.



No quiero desvelar mucho el contenido de la trama, porque después de este revisionado quiero editarla en DVD con las diferentes versiones de ambos estrenos, los ensayos, y algunos contenidos extra, pero básicamente trata de una historia "costumbrista" podríamos llamarle, pero con elementos sobrenaturales y sobre todo, con gran importancia de las brujas tal como yo las imaginaba por aquel entonces.

Curiosamente, todavía no había caído en mis manos ningún ejemplar de la obra de Terry Pratchett, y es curioso, tal y como he comprobado hoy, que su idea esencial de las brujas, (valores, comportamiento...) y la mía se acercan bastante.

Mis toques de humor son más de una picaresca tipo "Lazarillo de Tormes" por llamarlos de alguna manera, pero los combino dentro de la historia con escenas con ese toque místico de las leyendas de brujas y aquelarres clásicos, y también con cierta epicidad cinematográfica del s.XXI en muchas de las escenas.

No me estoy comparando, ¡ni mucho menos! con el talento de Pratchett, genio entre los genios, ni con un gran clásico de nuestra literatura como es el Lazarillo, pero sí es verdad que ahora que veo mi obra desde un prisma más alejado, entiendo por qué esas obras (sobre todo Mundodisco) me han gustado tanto: es lo que quiero leer porque es lo que me gustaría llegar a escribir.

En cualquier caso, pueda mi Aquelarre gustar más o menos, sin duda fue una experiencia MARAVILLOSA. No sólo por el placer de escribir una obra de teatro, si no porque aun siendo mi ópera prima, se me dio la oportunidad de llevarla a cabo representándola frente a un público bastante exigente.


En la primera ocasión, conté con compañeros del grupo de teatro local en el que participaba como actriz por aquel entonces (recreaciones medievales en mi pueblo) y muuy pocos medios en cuanto a efectos especiales.
Pero en el reestreno del año siguiente, conseguí los cañones de humo, los focos de color, y todo aquel atrezzo que un presupuesto CERO pudo darme, viniendo todo de la ayuda y colaboración desinteresada de Ayuntamiento, Asoc.Amas de Casa, A.C. Hermandad de la Piedad, y sobre todo de un ADMIRABLE grupo de compañeros con los que durante unos meses formamos el grupo "ACÉLAE", y también amigos y familia, que se volcaron en el proyecto y que sin ser actores profesionales ninguno de ellos, sacaron adelante mi texto mejor de lo que podría haber imaginado. 




Fue una experiencia increíble. Dieron el 100% y plasmaron la historia que yo había fraguado en mi cabeza con unos medios escasos, pero con toda la ilusión del mundo, que permitió llenar la plaza de toros en las dos representaciones que realizamos y arrancar las risas, emoción y aplausos de un público que no dejó de darnos la enhorabuena durante semanas.

También recuerdo cómo mi madre en el primer pase, vino llorando hacia mí al finalizar, orgullosa y emocionada por lo que había visto. En el reestreno partició como extra. :D (Hoy nos hemos vuelto a emocionar hasta la lágrima juntas al verlo.)
Recuerdo especialmente también el abrazo de mi padre, que aunque era de pocas palabras en los temas sensibleros, sé que estaba orgulloso de mí, porque tanto él como mi madre me habían visto devorando libros desde pequeña, escribiendo muchas historias propias con la vieja Olivetti, o llenando libretas manuscritas con sueños y fantasías de "cuentos de hadas". Pero aquello era por fin real...

Estoy deseando editar el dvd, poderlo enseñar y que (repito: guste más o menos mi historia) podáis reconocer el valor de todos esos AMIGOS que llevo en mi corazón, y me ayudaron a dar voz a un sueño.


GRACIAS A TODOS VOSOTROS, a los que estáis y a los que os habéis ido...

jueves, 12 de marzo de 2015

Nos estamos quedando sin genios.

Hoy es un día triste...Otra vez.

Spock con un gato
Hace unos días, el 28 de febrero, me enfrentaba a la triste sorpresa de la muerte de Leonard Nimoy, uno de los grandes actores de ciencia ficción, un mito de esos que adoras porque no puedes hacer otra cosa. Una persona rebosante de talento, con un corazón enorme que traspasaba las entrevistas en televisión, y al que daba la sensación de conocerlo de toda la vida porque tenía ese "qué sé yo" que lo hacía formar parte de tu "familia". Tantas y tantas horas de entretenimiento, de talento en la pantalla, de ciencia ficción de la buena. Ese personaje que se fundió con la persona hasta el punto de no saber dónde comenzaba uno y donde acababa otro. Llegó a  escribir un libro titulado "Yo no soy Spock", pero él mismo reconoció que eran una simbiosis perfecta. "Live long and prosper", palabras que nos marcaron, un saludo con la mano que es símbolo universal de concordia intergaláctica...

Una estrella más se iluminó en el universo cuando Nimoy nos dejó.

Hoy...Visita de un amigo de la Sociedad Tolkien, Santiago Álvarez, que ha venido a presentar a Zaragoza su primera novela detectivesca "La ciudad de la memoria". Todo pintaba bien, todo eran risas y anécdotas, cuando a media tarde vía móvil varios amigos me dan la horrible noticia: Terry Pratchett ha muerto.

Me quedo en shock, no me lo esperaba. Ya me llevé un disgusto hace años cuando le diagnosticaron Alzheimer (una enfermedad horrible para cualquier persona, pero más horrible y paradójica para una persona que se gana la vida y que se define por el uso de su mente). Pero la noticia llega de sopetón.
Nimoy llevaba cuatro días ingresado con problemas respiratorios y nos temíamos lo peor.
Pero Terry...Se ha marchado sin hacer ruido. Sencillo como era él. Rodeado de su familia y con su gato acurrucado en la cama a su lado.

He aguantado las lágrimas como he podido mientras leía las noticias en el móvil. Pero tenía compañía, rodeada de amigos, y no las he dejado mojar mis mejillas.

Pero ahora he vuelto a casa. Me rodea el silencio, roto sólo por los maullidos quejicosos de mi gata que quiere jugar. Pero estoy demasiado shockeada como para hacer otra cosa que no sea escribir estas palabras e intentar desahogarme dándole las gracias a este genio de la literatura.

Se ha ido otro pilar de mi altar de escritores, mi adorado Terry Pratchett era un imprescindible en mi vida y mi carácter (casi) al nivel de Tolkien.
Soy Selerkála por Tolkien. Soy Ogg por Pratchett. Y no es sólo un nick. Eso lo dice todo.
 
Fragmento de la ilustración "Wyrd Sisters" de SharksDen en deviantART: Nanny Ogg & Greebo


"Brujas de viaje", mi favoritísimo, lo habré leído más veces de las que puedo recordar, y siempre me río, siempre me reconforta. Cada vez que estoy triste, leo algo de mis brujas de Lancre, y todo "se arregla" solo.
Sir Terry de fin de semana con su gato
He releído sus libros varias veces, aunque aún me quedan unos cuantos a los que acercarme.
Pratchett supo bucear en la condición humana, mirándonos desde su ojo irónico, contando con ingenio y humor las miserias más variopintas, los sentimientos más profundos, los miedos, las ilusiones, las absurdeces que todos cometemos, siempre desde un prisma fantástico, desde un toque mordaz y una imaginación desbordante. Sus personajes principales son auténticas maravillas. Sus personajes secundarios son deliciosos. Algunos de sus personajes imposibles y absurdos son adorables (por ejemplo Horacio, el queso de Tiffany Dolorido... ^.^)...
Hay tanta maravilla en ese Mundodisco... Y más allá: No dejéis de acercaros a "Buenos Presagios", de Pratchett junto a Gaiman. Una delicia.

Pratchett era además un gran seguidor de Tolkien. Le homenajea varias veces en sus obras. Ahora podrán reunirse junto al fuego con una cerveza fresca en la mano y compartir chascarrillos juntos. Y probablemente después de que Nimoy le cante su "Canción de Bilbo". Si es que,  "...ellos se juntan".
Nosotros nos quedamos huérfanos.

Pero siempre vivirá entre las páginas de sus libros, y ese regalo que nos ha hecho con su literatura será nuestro para siempre.

GRACIAS, SIR PRATCHETT.


miércoles, 8 de enero de 2014

Crítica de “Reyes de Aire y Agua” o la historia de cómo viajé de nuevo a Fantasía.

"Reyes de Aire y Agua" es mi segundo gran descubrimiento literario de 2013.
El primero fue "Dewey lee más libros", del que os hice una reseña en mi anterior publicación. Pero son dos libros completamente diferentes... excepto porque ambos tienen gatos en su interior, y los dos me emocionaron profundamente hasta la lágrima.

"Reyes de Aire y Agua" es muy especial por varias razones:

 Portada del libro
 Publicado por Cápside Editorial, está escrito por Jesús Fernández Lozano, al que yo he admirado desde hace muchos años como socio emblemático de la Sociedad Tolkien Española, donde lo conocemos por Tevildo, el malvado gato ideado por Tolkien en sus primeros escritos.
Y en verdad, una vez que al fin lo he conocido en persona más allá de un simple saludo, tiene mucho de gato. Pero nada de maligno.

Jesús Fernández en la presentación del libro en la EstelCon.
En la pasada Mereth Aderthad o EstelCon (la fiesta de la reunión celebrada anualmente en la Sociedad Tolkien Española) que disfrutamos en noviembre en Barcelona bajo el amparo de los amigos del Smial de Lorien, tuve el placer de asistir a la presentación del libro que el propio autor realizó en La Conrería.
No conocía la existencia del libro más allá de haber visto la ilustración de portada por Facebook (una preciosidad, por cierto) enlazada por algún compañero de la asociación, pero la verdad es que hasta ese día no le había prestado demasiada atención.

Tras la maravillosa presentación de aquel gato-hombre de sonrisa sincera que refrescaba su gaznate en los descansos de su disertación con vino y no con agua, salí corriendo hacia la EstelTienda a comprar dos ejemplares del libro, uno para mí y otro para la musa que inspiró el primero de los relatos del libro: mi queridísima hermana de alma Maya Berúthiel, ya que ella y principalmente su gatita Wendy son las protagonistas del primer relato del libro: "Wendy de los gatos".

 He aquí la protagonista, dominando el horizonte del belén hace unos cuantos años.

Por supuesto, tras presentarme debidamente, le pedí que me firmase ambos ejemplares, y es algo que atesoro como si de una gema mágica se tratase.

Mi ejemplar firmado por Tevildo.

La verdad es que guardo muchos y muy buenos recuerdos de la EstelCon, y es raro que no os haya hecho una crónica como solía hacer antes con cada cosa que me pasaba.
Supongo que será la edad, que me hace volverme más silenciosa y misteriosa. O simplemente que me da pereza y pena a partes iguales, porque fueron días maravillosos que ya quedan en el pasado y a los que no se puede volver.

Pero centrémonos, que me disperso "como mantequilla untada sobre demasiado pan" que diría Bilbo-Holm.

Cuando comencé la lectura del libro, venía prevenida por Jesús: me esperaban aventuras a la vieja usanza, esas historias que recogen la Fantasía más pura, la de las leyendas sencillas, con elementos simples, mágicos, verdaderos porque los creemos posibles. La magia de un pequeño grillo que canta en la noche, de una gata bendecida por el Rey de los Gatos para poder llevar a cabo sus anhelos, las historias de príncipes y princesas, de mendigos y caballeros, de enanos y hadas... Las inocentes historias que esconden profundas enseñanzas que tan sólo se revelan a aquellos que saben leer más allá de las palabras.
Unas historias sencillas sin grandes florituras ni enredos, sin héroes todopoderosos que salvan el mundo en el último minuto. Tan sólo humildes seres con sus pequeñas historias, que sin embargo son grandes aventuras que nos hacen acompañarlos entre las telarañas del tiempo, como quien oye el relato de una hazaña contada como las buenas leyendas de antaño, que se compartían al calor de un lumbre encendida en el hogar, con un gato en el regazo y una buena taza de té caliente en la mano.

Y realmente, esa es la sensación que tuve al leer el libro. Y gracias a los dioses barbudos que fue de esa manera y que no me sentí engañada. Hacía tiempo que buscaba un libro que fuese capaz de transmitirme todo eso.

Me sentí transportada a un mundo que se hacía real ante los ojos de mi imaginación, en el que nada me chirriaba. Historias dentro de otras historias hiladas a la perfección por personajes que se las cuentan a otros personajes tras oírlas de un tercero...

Tras devorar medio libro de una sentada, decidí acabar de leerlo a sorbitos, en esas noches en las que sólo apetece envolverse bajo el edredón en la cama a leer, con mi gata acurrucada a los pies (o junto a mi oreja, según el frío que hiciese esa noche...), dejándome transportar a Fantasía antes de dormir.
Así es como más disfruto de los libros, y así es como "Reyes de Aire y Agua" hizo mis noches un poquito más mágicas.

Intenté anotar mentalmente los fallos que encontrase en el camino de las páginas...pero la verdad es que si los había... los he olvidado.

El maestro Tevildo tiene una forma deliciosa de narrar las historias, con unos giros del argumento nada predecibles en la mayoría de los casos; en otros nos olemos la tostada, pero siempre sabe darle un toque a la resolución que hace que valga la pena seguir leyendo.

Tiene la capacidad de hacer llorar (doy fe), de hacer reír a carcajadas, de sorprender, de temer por los protagonistas, de enternecernos hasta poner cara de bobos...

Es un libro altamente recomendable. Para niños a los que no hay que tratar como idiotas (ya lo decía Tolkien), y para adultos que aún conservamos esa chispa que nos hizo viajar al país de la verdadera Fantasía.

Os contaría mucho más sobre esta publicación, pero por sólo 12€ DEBÉIS CONSEGUIROS UN EJEMPLAR.

Leed y disfrutad. Al menos ese placer no nos lo puede quitar nadie.

Tan sólo me queda cerrar esta ristra de pensamientos con mi frase favorita, escrita por Tolkien en "Mithopoeia", y que muy bien resume lo que opino de "Reyes de Aire y Agua" y de su autor:


"Benditos los hacedores de leyendas 
con sus versos sobre cosas 
que no se encuentran en los registros del tiempo."

martes, 5 de noviembre de 2013

Dewey y el amor incondicional.

Hace muchos meses que no actualizo mi blog, y si hay alguien ahí que siga leyéndome, me gustaría pedirle disculpas.
No voy a poner excusas ni a contar los porqués, simplemente no lo he hecho.

Pero, curiosamente, llevo unos días queriendo hacerlo, y lo que me ha pasado hace escasos veinte minutos me ha llevado a coger compulsivamente el teclado y escribir a toda prisa.

El pasado 20 de octubre cumplí 30 años. Una edad significativa en la vida de una persona. Una edad en la que te planteas muchas ideas y creencias, dejas atrás una etapa de locura e inicias otra ... no menos loca.
Pero siempre hay cosas que se mantienen, esas que forman parte de lo que eres.
En este caso, estoy pensando en mi amor, en mi devoción por los gatos, y mi respeto hacia aquellos que comparten este sentir.

Reuní a algunos de mis amigos en torno a unas buenas tazas de chocolate con churros (el chocolate también es devocional en mí), para compartir con ellos este cambio de dígito, y me soprendieron con inesperados y a mi juicio inmerecidos regalos. Me encantaron todos. Me conocen, saben lo que me gusta, y eso dice mucho de ellos. Al menos me sentí parte de sus vidas y honrada porque me hayan prestado atención y se hayan molestado en conocerme y saber lo que puede gustarme.

Pero uno de esos regalos (o dos) son los protagonistas de esta mi vuelta al blog.

Mi queridísima Maya, mi Tata Reina, mi compañera de aventuras, también amantísima de los gatos, me regaló en libro “Dewey Lee Más Libros”, de Vicki Myron.1




Si lo resumiese de manera superficial podría deciros que es un libro que trata sobre el hallazgo inesperado de un gatito abandonado el el buzón de devoluciones de libros de la biblioteca de Spencer, en Iowa, que fue adoptado por los trabajadores de la misma y que revitalizó la moral de un pueblo valiente que se situó en el mapa turístico en gran parte gracias a la noticia de este gato “bibliotecario” que vivió toda su vida en ella.

Pero este libro es mucho más.

Hace media hora que lo he terminado y aún estoy con el estómago encogido y los ojos hinchados de las lágrimas que he derramado durante los tres últimos capítulos.

Nunca antes había llorado con tanta desconsolanza con un libro. Ni siquiera con la muerte de Gandalf el Gris en El Señor de los Anillos de J.R.R.Tolkien.

La historia de este gato naranja, nos la cuenta Vicki en primera persona, pero también nos cuenta las vicisitudes históricas del pueblo de Spencer, una pequeña población agricultora y ganadera unida por los avatares de la vida, valiente, fuerte, de carácter amable y siempre dispuestos a mirar hacia adelante pero sin dejar de lado el bien común. Pero también nos vemos honrados con la sinceridad de la señora Vicki Myron, directora de la biblioteca durante 25 años. Un mujer a la que la vida no le ha podido dar más disgustos: un marido alcohólico, problemas graves de salud que la sometieron a varias operaciones durísimas (vaciado de ovarios y matriz, cáncer de mama...), o situaciones familiares extremas... Todo ello afrontado con una dureza, una fortaleza y un carácter que es para quitarse el sombrero.

Pero también nos muestra su lado más tierno, una historia de cariño, amor y comprensión junto a Dewey, el gato que adoptaron en la biblioteca. Su gato en realidad.

Sus palabras, sus historias, estoy segura de que conmueven a todos, amantes de los gatos o no. Porque son muestra de un cariño y amistad verdaderos, más allá de la especie, más allá de las palabras. Una comprensión que se da tan sólo con miradas, con caricias, con el simple hecho de acariciar o dejarse hacerlo.

Sin duda es una historia que me ha conmovido de principio a fin.

Además de que está escrita de manera deliciosa, se hace rapidísima de leer, demasiado, me temo.
Hasta que llegas a los capítulos finales. Cuando sabes que el final del preotagonista está cerca.

Mi marcapáginas plateado, otro regalo de otra amiga que acudió a mi merienda de cumpleaños, Idoya, estuvo señalando esa página durante más de semana y media porque yo sabía que en cuanto comenzase a leer el final de ese libro, inevitablemente me iba a emocionar.

Pero nunca pensé que de esta manera.

Mientras escribo estas líneas tomo aire profundamente para aliviar el nudo que llevo en la boca el estómago. Pero de momento, nada.

Mientras leía el final de Dewey, tenía a mis pies a mi Phobe, mi gata, mi mejor amiga. Y ella ha sido lo único que ha logrado detener las lágrimas cuando me he acurrucado junto a ella y se ha puesto a ronrronear y a lamerme la mano donde se ha acabado apoyando para dormir unos minutos.




Cuando he parado de llorar ha parado de ronrronear, ha levantado la cabeza y me ha mirado dulcemente estirándo las patitas: ya era hora de dejarle su mantita para ella sola, que tenía que continuar con la siesta de antes de cenar, clarostá. =^.^=

Sé que algunos de vosotros me creeréis una exagerada. Pero también sé que tengo la comprensión de otros tantos cuando afirme que la compañía de una mascota no es sólo eso. Es una unión más allá de toda comprensión. Es una fuente de amor inagotable, de cariño, de complicidad, de diversión y ternura. Una conexión que no necesita palabras. Un apoyo que acuna el corazón en los momentos de bajón y que lo eleva a los cielos en una carcajada de felicidad cuando se comparten momentos con esa bolita peluda (si es una mascota peluda, claro.).

Hay algo en un animal de compañía que no te puede dar nada más: amor libre de todo egoísmo.

Muchos creen erróneamente que un gato sólo te quiere por la comida.
Pero quienes somos capaces de entender y mirar más allá de nuestras narices sabemos que eso no es cierto. Su amor y complicidad van más allá. Pero lo que los hace especiales es que lo dan porque quieren, no porque nadie les “obliga”.

Y si tienes la dicha de ser elegido para ser amado por un gato, habrás sido bendecido de una forma que jamás olvidarás.

Esto nos lo enseña este libro. Aunque es algo que muchos “gatófilos” ya hemos aprendido con el paso del tiempo.

Ronrroneos para tí.

1MYRON, VICKI. Dewey Lee Más Libros, Editorial SUMA 2008. ISBN 978-84-8365-045-5