2017 acaba, y aterriza 2018 cargado de proyectos, viajes que realizar, amigos que reencontrar...
Quiero darle las gracias a 2017 por todas las cosas increíbles que he vivido. Buenas y malas, porque de lo malo se aprende. Y mucho.
He aprendido a reconocer a los verdaderos amigos, a alejarme de aquellos que me han manipulado a mí y a gente que aprecio...
He aprendido mucho sobre mí misma, sobre mi capacidad de resiliencia, mi tesón, mis pasiones.
He aprendido a quererme más, a preocuparme por mí primero y no dejarme siempre para después en favor de los demás. Aunque aprender no lo es todo: hay que practicar.
He amado, llorado, perdido, recuperado. He dejado ir lo que estaba roto, y he aferrado con fuerza aquello por lo que vale la pena dejarse la piel.
Amistad...no debería ser complicada, pero lo es.

Una andadura apasionante, con los mejores profesores que podría tener, arropada por mis compañeros de trabajo, mis "amagos", y todo en un lugar único y especial.
Quiero ir paso a paso, continuar disfrutando de ver magia en vivo, solo que ahora con otros ojos, no menos ilusionados pero sí más enriquecidos.
Quiero seguir practicando, pasito a pasito, y encontrar mi hueco. Quizá sólo como "hobby", o quizá no... Nunca se sabe. De lo que estoy segura es de que ahora mismo estoy llena de ideas en mi cabeza. ¡Dejémoslas fluir!
Amigos, trabajo, salud...(de salud seguimos igual pero con un año más de pátina histórica) y amor.
En este año que se marcha, han cambiado muchas cosas. Una etapa ha terminado, y ha llegado la hora de quererme a mí misma. Se abre ante mí un emocionante y desconocido camino entre un bosque nuevo. No sé quién me acompañará por él, no sé con quién me encontraré, quien me dará la mano, si me sentiré sola... lo que sí que sé es que llevo la cesta llena, y un palo gordo contra los lobos.
Sin recores, con cariño para siempre, pero... this boots are made for walking...
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Ilustración de Vladimir Stankovic |
En 2018 voy a estar arropada por personitas maravillosas que he conocido en 2017. Algunas tan especiales que las he adoptado como familia postiza; amig@s que saben que me tienen ahí para cuando la noche sea oscura y albergue horrores, y que harán lo mismo por mí si lo necesito.
Sé que vas a venir movidito, 2018, tienes toda la pinta, pero espero que las risas y los besos superen a las lágrimas en cantidad y calidad. Me conformo con eso.
Tic...tac...
Tic...tac...
Tic...