Neko

Cita del momento:

"No se puede ir por ahí construyendo un mundo mejor para la gente. Sólo la gente puede construir un mundo mejor para la gente. Si no, es solamente una jaula."
-- Terry Pratchett, Brujas de Viaje.
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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Banzo, ¡alicate!


El pasado viernes 17 de Septiembre, y gracias a la compañía de mi amigo Martín, pude volver a disfrutar del talentazo de Pepín Banzo (¡toma rima!) en el Pub Drinks & Pool de Zaragoza.

Hacía ya tiempo que no había podido verlo en directo (la última vez fue con el Funny Magic Creepy Show, otra maravilla) y oiga, una noche de risas se agradece (y más después de un día durillo), que dicen con las risas se gastan calorías, y se rejuvenece el alma.
Eso dicen. Porque yo lo único que noté con tanta risa es que me salían agujetas en la tripa y que no paraban de llorarme los ojos. :)



El caso es que da gusto ver como a un artista de mi tierra le van tan bien las cosas. Y no porque se lo regalen. Pepín lleva muchos años dando guerra, "agitando" al personal con sus talentos.

Ya sea como mago, como músico o cómico... Es un ARTISTA de pies a cabeza, como bien le dijo Lita Claver La Maña siendo jurado de "Dándolo todo", programa de Antena Aragón en el que participó Pepín.

Yo lo conocí con los de Lurte (qué maravilla, ¡por Eru!) en una actuación hace años (creo que hace unos 7) en Las Bodas de Isabel de Segura en Teruel.
Que se me cayó la baba con semejante juego de percusiones es decir poco. Y ya llevo muchos años tocando el tambor, y he visto a mucha gente, buena y mala. Pero el espectáculo de los del Lurte...eso es miel; de la buena. ¡Jodó petaca!

Recuerdo que nos acercamos una amiga y yo a felicitarlos por su actuación, y nos atendió Pepín, me cantó la jota del gato Gabino, y tan contentos. Jajajaja!

El caso es que desde el pasado viernes, no ha sonado otra cosa en mi reproductor de CD que el discazo de Pepín, el


Decir que es altamente recomendable es quedarme corta. ¡¡Compradlo, insensatos!!

Ahora, podremos disfrutar de este "alicate" aragonés el el programa "Aftersún" de Aragón Tv. Recordad: Mañana jueves a partir de las 21:15h.

Os dejo con una de mis pistas favoritas del disco:




Ahí, ahí, ¡¡¡con pitera!!!

lunes, 20 de septiembre de 2010

Nos veremos otra vez, "Abuelo", con la mochila al hombro.


He de reconocer que no he conocido mucho la vida y milagros de este símbolo aragonés que es y será Antonio Labordeta, al menos poco más allá de su famoso "Un país en la mochila" (que me encantaba) y sus apariciones en el telediario cuando salía en las sesiones del Parlamento.
No he conocido mucho más, más que nada porque mi uso de razón me ha llegado tarde...

Sin embargo, me caía muy bien el hombre, tan auténtico, con las ideas claras, y sin pelos en la lengua, luchando por los intereses de un pueblo que quería ver unido.



Me he quedado acongojada hoy al pasar por la Aljafería de Zaragoza donde está instalada la capilla ardiente, al ver como centenares de personas estaban haciendo cola para darle un último adiós.

Labordeta nos enseñó a creer en lo aragonés, a ser una piña. A no minusvalorarnos. Si no al revés. Fuimos un gran reino antaño (digan lo que digan algunos que van cambiando la historia a su antojo), y no tenemos por qué creernos menos que los demás.
Porque, aunque testarudos, los aragoneses somos un pueblo noble. Y debemos luchar por lo que es nuestro en cualquier ámbito de la vida.

En cualquier caso, sobran las palabras. Me quedo con una canción:



Canto a libertad


Habrá un día en que todos
Al levantar la vista
Veremos una tierra
Que ponga libertad (bis)

Hermano aquí mi mano
Será tuya mi frente

Y tu gesto de siempre
Caerá sin levantar
Huracanes de miedo
Ante la libertad

Haremos el camino
En un mismo trazado
Uniendo nuestros hombros
Para así levantar

A aquellos que cayeron
Gritando libertad

Sonarán las campanas
Desde los campanarios
Y los campos desiertos
Volverán a granar
Unas espigas altas
Dispuestas para el pan

Para un pan que en los siglos
Nunca fue repartido
Entre todos aquellos
Que hicieron lo posible
Para empujar la historia
Hacia la libertad

También será posible
Que esa hermosa mañana
Ni tú, ni yo, ni el otro

La lleguemos a ver

Pero habrá que empujarla

Para que pueda ser


Que sea como un viento
Que arranque los matojos
Surgiendo la verdad
Y limpie los caminos
De siglos de destrozos
Contra la libertad


domingo, 12 de septiembre de 2010

Nota mental: apuntar las notas mentales.

Pues vaya memoria de Dory que tengo.
Pffff.
Resulta que llevo cosa de un mes estresada perdida porque se acercaba el fin de mi contrato de trabajo, y también los exámenes de septiembre. Todo junto. Qué gozada para el cutis, oiga.
Un par de semanas de dormir poco y mal, estudiar, redactar trabajos como una posesa, ir a trabajar, alimentarme a base de macarrones, zumos, leche con colacao, y ramen, y... ¡se acabó! Tras (de momento) un sobresaliente como una casa (como un chalé, más bien) al fin tengo tiempo para actualizar el blog.

Además, durante ese tiempo se me ocurrieron muchos temas graciosos para comentaros....pero...Houston, tenemos un problema. Hay un error de acceso al archivo de memoria.
¿Qué maravillosos temas eran esos? No consigo recordarlo. Lo cual indica que:

a) no eran tan interesantes.
b) tengo el disco duro lleno.
c) estoy fatal de lo mío.

Madredelamorhermoso. Pensar algo cojonuten y no recordarlo. Esto es tener una memoria de pez. O en su defecto ser idiota y no apuntarlo en el momento en que se me ocurren las cosas.

Total, que cuando me vayan viniendo (si vienen) esas ideas fantabulosas que contaros, pues las contaré. Con más o menos gracia. Que tampoco nos vamos a poner exigentes a estas alturas.

Besicos de gato para todos.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Hoy, como siempre, te recordamos, Profesor.

Hoy, como siempre, un pequeño rincón de nuestro corazón llora, y recuerda que se nos fue a las Tierras Imperecederas un artista de las palabras, un amante de Faery, un rohirrim de la épica...


Hoy, como cada año, lloramos la pérdida de un amigo, un mentor, ese otro abuelo que forma parte de una gran familia, la de las Sociedades Tolkien de todo el mundo.

Hoy es el día en que volvemos a decir: brindamos por tu descanso, Profesor.

El 2 de septiembre de 1973 nos dejó J.R.R. Tolkien para reunirse con los elfos más allá del mar.


Pero nos quedarán por siempre sus palabras, más brillantes que el más brillante de los silmarills.

Hoy, como cada aniversario de su muerte, toca leer un fragmento.
Yo he elegido este: la aparición de Glorfindel.

"El camino se extendía bajo las sombras alargadas del atardecer, apacible y desierto. No había otra ruta posible, de modo que bajaron por la barranca y torciendo a la izquierda marcharon a paso vivo. Pronto la estribación de una loma interceptó la luz del sol que declinaba rápidamente. Un viento frío venía hacia ellos desde las montarías que sobresalían allá adelante.
Empezaban a buscar un sitio fuera del camino donde pudieran acampar esa noche,
cuando oyeron un sonido que los atemorizó de nuevo: unos cascos de caballo que resonaban detrás. Volvieron la cabeza, pero no alcanzaron a ver muy lejos a causa de las idas y venidas del camino. Dejaron de prisa la calzada y subieron internándose entre los profundos matorrales de brezos y arándanos que cubrían las laderas, hasta que al fin llegaron a un monte de castaños frondosos. Espiando entre las malezas podían ver el camino, débil y gris a la luz crepuscular allá abajo, a unos treinta pies. El sonido de los cascos se acercaba. Los caballos galopaban, con un leve tiquititac tiquititac. Luego, débilmente, como si la brisa se lo llevara, creyeron oír un repique apagado, como un tintineo de campanillas.
-¡Eso no suena como el caballo de un jinete Negro! -dijo Frodo, que escuchaba con atención.

Los otros hobbits convinieron en que así era, esperanzados, aunque con cierta desconfianza. Desde hacía tiempo marchaban temiendo que los persiguieran y todo sonido que viniera de atrás les parecía amenazador y hostil. Pero Trancos se inclinaba ahora hacia adelante, casi tocando el suelo, la mano en la oreja y una expresión de alegría en la cara. La luz disminuía y las hojas de los arbustos susurraban levemente. Más claras y más próximas las campanillas tintineaban y tiquitac venía el sonido de un trote rápido. De pronto apareció allá abajo un caballo blanco, resplandeciente en las sombras, que se movía con rapidez. El freno y las bridas centelleaban y fulguraban a la luz del crepúsculo, como tachonados de piedras preciosas que parecían estrellas vivientes. El manto flotaba detrás y el caballero llevaba quitado el capuchón; los cabellos dorados volaban al viento. Frodo tuvo la impresión de que una luz blanca brillaba a través de la forma y las vestiduras del jinete, como a través de un velo tenue.
Trancos dejó de pronto el escondite y se precipitó hacia el camino, gritando y saltando entre los brezos, pero aun antes que se moviera o llamara, el jinete ya había tirado de las riendas y se había detenido levantando los ojos a los matorrales donde ellos estaban. Cuando vio a Trancos, saltó a tierra y corrió hacia él gritando: Ai na vedui Dúnadan! Maegovannen! La lengua y la voz clara y timbrada no dejaban ninguna duda: el jinete era de la raza de los elfos. Ningún otro de los que vivían en el ancho mundo tenía una voz tan hermosa. Pero había como una nota de prisa o temor en la llamada y los hobbits vieron que hablaba rápida y urgentemente con Trancos. Pronto Trancos les hizo serías y los hobbits dejaron los matorrales y bajaron corriendo al camino.
-Este es Glorfindel, que habita en la casa de Elrond -dijo Trancos. -¡Hola y feliz encuentro al fin! - le dijo Glorfindel a Frodo-. Me enviaron de Rivendel en tu busca. Temíamos que corrieras peligro en el camino."

Por el Profesor, ¡Alzo mi copa....!

viernes, 6 de agosto de 2010

Terceras partes, sí pueden ser buenas.

(La crónica que parecía que no iba a llegar nunca....y aquí está. ^^)


Han pasado once largos años desde que Woody, Buzz, y la demás pandilla de juguetes del pequeño Andy nos dijeron “hasta luego” con “Toy Story 2”.

Ahora, tras ese tiempo, nos ha llegado a las pantallas de los cines la tercera entrega de las aventuras de esos entrañables personajes que, de la mano de Pixar, hicieron un hito en la Historia del Cine al convertirse en la primera película de animación creada completamente por ordenador.

Hasta aquí, nada que no sepamos.

Aunque si queréis saber más sobre el nacimiento de Pixar, y su presentación al mundo con “Toy Story”, sólo tenéis que leer el precioso reportaje que nos ofrecieron los chicos de la revista Cinemanía.


Lo que yo os quiero contar es mi experiencia personal con la película. He intentaré no hacer ningún spoiler, porque ¡debéis ir a verla!


¿Quién no ha tenido un juguete de esos que le han acompañado durante años?

Sí, de esos a los que se les coge cariño como si fuesen un amigo más al que poder contarle los secretos de la niñez con la total certeza de que no van a salir de la habitación; ese tipo de juguetes con los que hasta dormías, y que si alguna vez al salir de viaje te dejabas olvidado, te era imposible conciliar el sueño.

Esos objetos de tela, plástico, papel o metal que te permitían crear mundos imaginarios que habías conocido sólo en los libros, y ellos te ayudaban con su presencia a hacerlos más cercanos, tangibles…

Algunos habían sido un regalo, otros una herencia. Otros pocos afortunados los encontraste abandonados a su suerte, pero todos acabaron teniendo un significado especial para ti. Aunque siempre destacó alguno. Y ese, es el juguete al que me refiero.

Ese que seguirá estando en tu habitación aunque entren en ella ya tus nietos.


En mi caso, se llama Síper (por Zipper, la mosca de "Chip y Chop Los Rescatadores").

Es un gato de peluche azul clarito que me regalaron a los 7 años, y que ha dormido siempre en mi cama.

Jamás he llorado por un “objeto inanimado” y nunca como cuando sufrió el ataque indiscriminado de mi traviesa y jovencísima perrita, Katy, del cual salió bastante mal parado: hubo que coserle el cuello, volver a pegarle el 90% de su naricilla rosa de plástico, y su ojo izquierdo, que presenta una cicatriz por la mitad. Y aunque de eso hace mucho tiempo, ahí sigue, al pie del cañón, presidiendo mi cama del pueblo.


Esa sensación que se tiene al “querer” a un amigo inanimado, la transmite a la perfección Toy Story 3. Y lo hace tan bien, tocando la fibra sensible del espectador con los planos adecuados, la música adecuada en el instante preciso, los diálogos clave, el ritmo de escena …Que se asegura sí o sí que aquella persona como tú y como yo que ha sentido eso alguna vez por un juguete, llore a moco tendido.

¡Madre mía! Y yo que pensaba que cuando me libré de derramar las lágrimas en el momento “peligroso” de la acción ya iba a salir indemne de lagrimones…¡pero me equivoqué! El final está tan bien hilado y tan intencionadamente creado para ser lacrimógeno, que no me pude reprimir.


En cuanto a la trama de la película, la verdad es que es un buen guión de aventuras, tal y como nos tienen acostumbrados en Pixar, con sus escenas de carcajada (tanto de niños como de mayores), sus guiños a otras películas míticas de la Historia del Cine, sus momentos “moñas”, sus escenarios y ambientación pulcramente elegidos, su calidad artística, y el cuidado de el más mínimo detalle. Todo ello hace que sea una película apta para niños, y para aquellos “menos niños” que han esperado la tercera parte durante años.

Porque, como ya hemos comprobado alguna vez, terceras partes sí pueden ser buenas.


jueves, 29 de julio de 2010

Las bicicletas son para el verano...

...pero no el Cacao Soluble de Hacendado.

Todo aquel fan de productos Hacendado, habrá probado el delicioso Cacao Soluble que nos oferta esta cadena de supermercados tan maravillosa como es Mercadona.


En invierno, una tacita de leche caliente pide a gritos una par de cucharadas (o tres) de cacao, y esta marca compite con las dos grandes que todos conocemos (la del negrito del África tropical y la del conejo Quiky), con una buena relación calidad-precio.

Pero.... ¡ah! Cuando llega el verano, no apetece nada calentar la leche. Lo que se lleva es una taza de leche freeeeeeeeesssssca. Y aquí llega el problema:

¡¡¡el cacao de Hacendado repele la leche fría!!!

Y no un poquito, no. ¡Mucho!
Igual que un plástico repele la lluvia, que dos polos de imán de la misma carga se repelen entre sí, que un perro y un gato, que un elfo y un orco, que un político y la decencia....Esas cosas, ya sabéis, que son incompatibles.


Pues bien, este cacao y la leche fría, ¡ni batiéndola dentro de una botella se logra la total disolución!
Ni baticaos, ni varillas de acero de repostería, ni paciencia a pozales, ni bombas nucleares....
Disolver el cacao Hacendado en leche fría es una misión que sólo un hombre puede resolver, y no es otro que MacGyver.




martes, 20 de julio de 2010

El día que perdí mi Musa


Uno de los días más tristes, fue el día que perdí mi Musa.
Y lo peor de todo, es que no sé cuándo fue exactamente.

El caso es que yo antes escribía. Mucho.

Bolígrafo en mano, plasmaba mis pensamientos y sentimientos en un relajante ejercicio de catársis.
O creaba historias de mundos imaginarios plagados de fantasía, con personajes que vivían grandes aventuras.
Muchas se quedaron sin terminar, proque surgían otras nuevas con fuerza que ocupaban mi cabeza y clamaban por salir de ella. Otras tantas fueron acabadas, con mayor o menor talento, pero siempre con ilusión.
Algunas han sido leídas por otras gentes.
Otras, nunca saldrán de la carpeta en la que han sido resguardadas de miradas ajenas.

Pero últimamente....mi inspiración, mi río imaginativo está seco.


He perdido mi Musa. O se ha ido de vacaciones. Largas.

El caso es que echo de menos Crear.

Hace unos días vi el nacimiento de una buena canción. Y envidié profundamente la suerte de su hacedor por su tiempo creativo.
Y eso que él se quejaba porque le había llevado mucho rato y estaba en plan perfeccionista cambiando cosas continuamente.

Pero esa agradable sensación que se tiene cuando das forma a una idea, cuando trasladas de tu mente a un papel una historia...
Cuando imaginas un personaje, le haces hablar, creas situaciones para que las resuelva...
Y entonces llega un momento en el que ya no eres tú quién maneja la historia, si no que pasas a ser simplemente el transcriptor de unos sucesos que han tomado vida propia y habitan en Fantasía.


Esto que os cuento, lo explicó Tolkien cuando escribía ESDLA, y yo tuve el privilegio de vivirlo hace años creando "La leyenda de Selerkála". Pero la segunda parte que tenía prevista...se resiste a surgir. A penas unas ideas esbozadas, pero no tengo esa chispa creadora del pasado. Me bloqueo. Me quedo en blanco.

Algo me pasa y no sé qué es.

¡Musa! ¿Estás ahí?

martes, 13 de julio de 2010

Sobran las palabras

Cuando la emoción se siente a flor de piel, tanto que las lágrimas escapan sin poderlo evitar mientras una sonrisa colapsa tu rostro....sobran las palabras.

Me perdí todos los partidos de España en el Mundial excepto el primero, y el último.

Pero valió la pena esperar para ver la Gran Final. El esfuerzo de un equipo de COMPAÑEROS, de un grupo de AMIGOS.



Una lección que debería de aprender mucha gente: las dificultades se superan si se arrima el hombro al de al lado, y si nos ayudamos todos.

Es difícil de explicar lo que sentí al terminar el partido. Sólo sé que no podía dejar de llorar de alegría.

Porque ese triunfo lo materializaron los jugadores, pero lo hemos impulsado todos los españoles, creyendo que el sueño era posible hacerlo realidad.

Hasta las empresas ya dejaban de lado ese "si España pasa de cuartos, tele gratis", para decir "Si España gana el Mundial....".

Algo había cambiado.
Estamos unidos por algo muy bonito. Y de esa unión, deberíamos aprender los ciudadanos de a pie de todos los rincones de la geografía española. TODOS.


El talento de esta Selección es indiscutible, pero sobre todo, ya no hay individualidades, si no TRABAJO EN EQUIPO. AMISTAD. RESPONSABILIDAD.


SOMOS CAMPEONES DEL MUNDO.

viernes, 2 de julio de 2010

RUIDO

Definitivamente, el cuerpo humano está mal diseñado.
Podría extenderme mucho en este tema, pero hoy me voy a centrar en algo que me afecta directamente: el oído.


¡Maldita sea! ¿Por qué no podemos cerrar el oído igual que cerramos los ojos?
¿Por qué es tan difícil aislarse de los ruidos ensordecedores de nuestro alrededor?
Como las obras del local comercial de al lado, que están resultando ser un auténtico infierno.

A ver, que yo soy la primera que cuando se ducha, o cuando me cambio para ir al trabajo, pongo la música a toda pastilla, pero es sólo un ratejo. Y nunca, nunca, si hay personas durmiendo-descansando-estudiando, o si son horas intempestivas (ya sea mañana o noche).
Que ante todo, hay que tener un respeto. Y además, para eso se inventaron los auriculares. Para escuchar música sin molestar al prójimo.

Pero de lo que yo me quejo hoy no es de la música alta...Si no de la contaminación acústica bestial de las obras que tengo al otro lado de la pared.

Desde las ocho de la mañana, comienzan la tortura auditiva taladros, martillos neumáticos que hacen vibrar mi cama, mi mesita... cascotes de escombros cayendo al contenedor de metal gigantesco aposentado a unos 15 metros de mi ventana, ruido de maquinaria pesada, de nuevo el taladro, gritos de obreros...

Que yo no digo que no sea necesario, pero tener la obra pared con pared, por toda la casa, durante un mes, durante todo el día menos una horita para comer... Es estresante, como poco.

Me levanto de mal humor. Ya no por madrugar, si no por despertarme bruscamente, y tener la certeza de que ese fuerte ruido va a durar todo el día sin descanso.
No hay que tomarlo a broma:


Y es que cuando algo te molesta y no lo puedes controlar, te molesta el doble.

Y yo que me quejaba de las vuvuzelas del mundial....

Por eso digo lo del mal diseño.
Ya sé que estas obras que padezco son necesarias para mejorar las condiciones del local, del que nos aprovecharemos todos los vecinos. Coooorrecto.
Pero, ¡ni con los tapones para los oídos consigo aislarme del ruido!
Me levanto de mal humor, con dolor de cabeza, no me concentro en nada, no descanso bien, y salir de casa es una elección difícil si sabes que afuera vas a encontrar 37 grados o más esperando a freirte el cerebro. Apufffff.


No me quiero imaginar lo que tiene que estar soportando el planeta.

Y no me extraña que se vengue sutilmente de ese parásito destructivo que es el ser humano.

martes, 1 de junio de 2010

Como llegué a la Tierra Media

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana...
Errrr, no. Eso ahora no.

Sería más correcto decir: "Cuando el Señor Bilbo Bolsón de Bolsón Cerrado anunció que muy pronto..."
El caso es que hace años, unos 17 o 18 años (cuando era una pipiola, vamos), entré una tarde en la biblioteca de mi pueblo a sacarme otro ejemplar que devorar.
Paseé entre los estantes con avidez en la mirada, leyendo lentamente los títulos de los lomos de los libros, por si con alguno de ellos me saltaba la chispita dentro, activándose el radar de "aquí hay una aventura para ti".

El aroma a páginas nuevas y antiguas, se mezclaba con el olor de la madera de los estantes.
El silencio se interrumpía sólo por mis pasos y algún crujir de encuadernaciones de los dos chicos que había haciendo un trabajo en las mesas contiguas a los estantes.

Entonces, tras recorrer toda la sección infantil, y ver que los libros que no me había leído no me decían nada, decidí acercarme a la sección juvenil.

Volví a rebuscar entre los títulos y...de repente leí algo que me hizo parar en seco:

En una encuadernación de fondo rosado con letras moradas se leía: "El Señor de los Anillos" J.R.R. Tolkien.

He de reconocer que a simple vista, el título no me produjo nada más allá de la mera curiosidad. De echo, su título me recordó a "El Señor de las Bestias", esa adorable película ochentera plagada de animalicos y que tanto me gustaba.

Pero finalmente lo saqué de la estantería, observé su extraña portada y leí su contra portada. Decidí que allí había una gran aventura.

Me acerqué entonces al mostrador con ESDLA y un libro de "Los Cinco en..." dispuesta para llevármelos a casa.

Pero la bibliotecaria decidió que yo era demasiado pequeña para leerme el libro de Tolkien.

La Tierra Media tendría que esperar....

...Y esperó hasta que cumplí los 17 años. Ese verano, hojeando y ojeando la revista Discoplay, encontré en la sección de libros un título que me llamó la atención y revivió recuerdos de aquella tarde en la biblioteca, que estaban adormecidos en mi memoria;

En la parte superior de la hoja, aparecía un pequeño rincón con una imagen del autor, un señor que fumaba en pipa, junto a una breve reseña de su vida y de la obra anunciada.
"El Señor de los Anillos" de J.R.R.Tolkien".

Cuando leí que era una novela épica repleta de aventuras, elfos, enanos y hobbits que buscan la liberación de la Tierra Media sumida en la maldad de Sauron, el Señor Oscuro...No me hizo falta más. Ya tenía elegida mi lectura del verano para mis guardias en el bar.



Aún recuerdo cómo devoré aquellas páginas. La cara de incredulidad de mi madre cuando me sentaba con el libro en la mesa a la hora de comer porque no podía parar de leer. Mis noches casi en vela porque no podía dejar a los personajes quietos ni un momento sin saber qué harían luego.

Mis lágrimas rebosando con la muerte de Gandalf el Gris, y mis intentos por que no se me notase que había llorado mientras les servía cañas a los clientes del bar...

Miles de sensaciones vividas sin moverme de la silla, la simpatía y la manía por unos y otros personajes, los maravillosos paisajes, la maravilla de nuevo idioma que asomaba en algunos párrafos, el halo de magia y epicidad de la historia, los mitos antiguos a penas esbozados, los valores que emanaban de sus páginas, la identificación con palabras, situaciones, sensaciones, personajes...

El "querer estar allí"...
El querer saber qué pasa después pero lamentarte porque cada vez quedan menos páginas por leer...

Fue...inexplicable. Un hueco que durante años y años había estado vació se empezó a llenar. Al fin había encontrado el tipo de historia que llevaba tanto tiempo queriendo leer sin saberlo.

Pocos años después, cuando llegué a la Universidad, y un buen día vi los carteles de los "I Encuentros con Tolkien" a cargo del Smial de Khazad-Dûm que rezaban: "si te gusta Tolkien y quieres conocer a más gente como tú, ven el día...".
El corazón me dio un vuelco. Por fin podría compartir todo aquello que sentí con ESDLA y con los demás libros de Tolkien que cayeron en mis manos después, con más gente que también los había leído.

Pero eso, es otra historia.

El caso es que todas las obras de Tolkien ocupan hoy día un huequecito en mi corazón, en la historia de mi vida. Con ellos he llorado, reído, aprendido, recordado lo que nunca olvidé; alimenté mi avidez lectora, inspiré mis manos escritoras, creé personajes nuevos, historias nuevas para los antiguos; soñé, me ilusioné... Viví, y viviré. Porque siempre hay más que se puede aprender y leer sobre Tolkien.

Porque lo llevo en el corazón, y tatuado en mi piel...Literalmente. ^^