Neko

Cita del momento:

"No se puede ir por ahí construyendo un mundo mejor para la gente. Sólo la gente puede construir un mundo mejor para la gente. Si no, es solamente una jaula."
-- Terry Pratchett, Brujas de Viaje.
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jueves, 12 de marzo de 2015

Nos estamos quedando sin genios.

Hoy es un día triste...Otra vez.

Spock con un gato
Hace unos días, el 28 de febrero, me enfrentaba a la triste sorpresa de la muerte de Leonard Nimoy, uno de los grandes actores de ciencia ficción, un mito de esos que adoras porque no puedes hacer otra cosa. Una persona rebosante de talento, con un corazón enorme que traspasaba las entrevistas en televisión, y al que daba la sensación de conocerlo de toda la vida porque tenía ese "qué sé yo" que lo hacía formar parte de tu "familia". Tantas y tantas horas de entretenimiento, de talento en la pantalla, de ciencia ficción de la buena. Ese personaje que se fundió con la persona hasta el punto de no saber dónde comenzaba uno y donde acababa otro. Llegó a  escribir un libro titulado "Yo no soy Spock", pero él mismo reconoció que eran una simbiosis perfecta. "Live long and prosper", palabras que nos marcaron, un saludo con la mano que es símbolo universal de concordia intergaláctica...

Una estrella más se iluminó en el universo cuando Nimoy nos dejó.

Hoy...Visita de un amigo de la Sociedad Tolkien, Santiago Álvarez, que ha venido a presentar a Zaragoza su primera novela detectivesca "La ciudad de la memoria". Todo pintaba bien, todo eran risas y anécdotas, cuando a media tarde vía móvil varios amigos me dan la horrible noticia: Terry Pratchett ha muerto.

Me quedo en shock, no me lo esperaba. Ya me llevé un disgusto hace años cuando le diagnosticaron Alzheimer (una enfermedad horrible para cualquier persona, pero más horrible y paradójica para una persona que se gana la vida y que se define por el uso de su mente). Pero la noticia llega de sopetón.
Nimoy llevaba cuatro días ingresado con problemas respiratorios y nos temíamos lo peor.
Pero Terry...Se ha marchado sin hacer ruido. Sencillo como era él. Rodeado de su familia y con su gato acurrucado en la cama a su lado.

He aguantado las lágrimas como he podido mientras leía las noticias en el móvil. Pero tenía compañía, rodeada de amigos, y no las he dejado mojar mis mejillas.

Pero ahora he vuelto a casa. Me rodea el silencio, roto sólo por los maullidos quejicosos de mi gata que quiere jugar. Pero estoy demasiado shockeada como para hacer otra cosa que no sea escribir estas palabras e intentar desahogarme dándole las gracias a este genio de la literatura.

Se ha ido otro pilar de mi altar de escritores, mi adorado Terry Pratchett era un imprescindible en mi vida y mi carácter (casi) al nivel de Tolkien.
Soy Selerkála por Tolkien. Soy Ogg por Pratchett. Y no es sólo un nick. Eso lo dice todo.
 
Fragmento de la ilustración "Wyrd Sisters" de SharksDen en deviantART: Nanny Ogg & Greebo


"Brujas de viaje", mi favoritísimo, lo habré leído más veces de las que puedo recordar, y siempre me río, siempre me reconforta. Cada vez que estoy triste, leo algo de mis brujas de Lancre, y todo "se arregla" solo.
Sir Terry de fin de semana con su gato
He releído sus libros varias veces, aunque aún me quedan unos cuantos a los que acercarme.
Pratchett supo bucear en la condición humana, mirándonos desde su ojo irónico, contando con ingenio y humor las miserias más variopintas, los sentimientos más profundos, los miedos, las ilusiones, las absurdeces que todos cometemos, siempre desde un prisma fantástico, desde un toque mordaz y una imaginación desbordante. Sus personajes principales son auténticas maravillas. Sus personajes secundarios son deliciosos. Algunos de sus personajes imposibles y absurdos son adorables (por ejemplo Horacio, el queso de Tiffany Dolorido... ^.^)...
Hay tanta maravilla en ese Mundodisco... Y más allá: No dejéis de acercaros a "Buenos Presagios", de Pratchett junto a Gaiman. Una delicia.

Pratchett era además un gran seguidor de Tolkien. Le homenajea varias veces en sus obras. Ahora podrán reunirse junto al fuego con una cerveza fresca en la mano y compartir chascarrillos juntos. Y probablemente después de que Nimoy le cante su "Canción de Bilbo". Si es que,  "...ellos se juntan".
Nosotros nos quedamos huérfanos.

Pero siempre vivirá entre las páginas de sus libros, y ese regalo que nos ha hecho con su literatura será nuestro para siempre.

GRACIAS, SIR PRATCHETT.


viernes, 13 de febrero de 2015

Parece que no, pero sí.

Parece que no estoy, pero sí.

En los últimos tiempos mi actividad  en las redes se limita básicamente a FB y Tuiterrr. Ya me perdonarán ustedes, si es que llegan a entrar aquí alguna vez, porque con estas cosas de los monólogos auto-psicoanalistas que proporciona un blog, nunca se sabe.

El caso es que últimamente han pasado cosas muy importantes en mi vida, una de las cuales es que el año pasado ¡AL FIN! vencí a mis demonios y me licencié en Historia de Arte.
Una carrera postpuesta, aletargada y compaginada con precarios trabajos que la hicieron extenderse en el tiempo como un chicle derretido en el asfalto de verano, a lo que no ayudó tener a la profesora más temida e hijadelaGranBretaña en una de las asignaturas hueso troncales. Pero bueno, ¡al final acabé con su maldición!
Y soy, ahora sí con todo el derecho de decirlo LICENCIADA EN HISTORIA DEL ARTE.


¿Me servirá eso en mi futuro laboral? Por lo que estoy viendo no  mucho, pero hoygan, yo he cumplido. He disfrutado, aprendido muchísimo, llorado, "nervado", tenido instintos asesinos...un poco de todo. La salsa de la vida. Todo eso que me llevo.

 Me he propuesto intentar, y no prometo nada, recuperar un poquito este espacio.

A ver si las redeswifrees me dejan,

BESICUSSS.


miércoles, 8 de enero de 2014

Crítica de “Reyes de Aire y Agua” o la historia de cómo viajé de nuevo a Fantasía.

"Reyes de Aire y Agua" es mi segundo gran descubrimiento literario de 2013.
El primero fue "Dewey lee más libros", del que os hice una reseña en mi anterior publicación. Pero son dos libros completamente diferentes... excepto porque ambos tienen gatos en su interior, y los dos me emocionaron profundamente hasta la lágrima.

"Reyes de Aire y Agua" es muy especial por varias razones:

 Portada del libro
 Publicado por Cápside Editorial, está escrito por Jesús Fernández Lozano, al que yo he admirado desde hace muchos años como socio emblemático de la Sociedad Tolkien Española, donde lo conocemos por Tevildo, el malvado gato ideado por Tolkien en sus primeros escritos.
Y en verdad, una vez que al fin lo he conocido en persona más allá de un simple saludo, tiene mucho de gato. Pero nada de maligno.

Jesús Fernández en la presentación del libro en la EstelCon.
En la pasada Mereth Aderthad o EstelCon (la fiesta de la reunión celebrada anualmente en la Sociedad Tolkien Española) que disfrutamos en noviembre en Barcelona bajo el amparo de los amigos del Smial de Lorien, tuve el placer de asistir a la presentación del libro que el propio autor realizó en La Conrería.
No conocía la existencia del libro más allá de haber visto la ilustración de portada por Facebook (una preciosidad, por cierto) enlazada por algún compañero de la asociación, pero la verdad es que hasta ese día no le había prestado demasiada atención.

Tras la maravillosa presentación de aquel gato-hombre de sonrisa sincera que refrescaba su gaznate en los descansos de su disertación con vino y no con agua, salí corriendo hacia la EstelTienda a comprar dos ejemplares del libro, uno para mí y otro para la musa que inspiró el primero de los relatos del libro: mi queridísima hermana de alma Maya Berúthiel, ya que ella y principalmente su gatita Wendy son las protagonistas del primer relato del libro: "Wendy de los gatos".

 He aquí la protagonista, dominando el horizonte del belén hace unos cuantos años.

Por supuesto, tras presentarme debidamente, le pedí que me firmase ambos ejemplares, y es algo que atesoro como si de una gema mágica se tratase.

Mi ejemplar firmado por Tevildo.

La verdad es que guardo muchos y muy buenos recuerdos de la EstelCon, y es raro que no os haya hecho una crónica como solía hacer antes con cada cosa que me pasaba.
Supongo que será la edad, que me hace volverme más silenciosa y misteriosa. O simplemente que me da pereza y pena a partes iguales, porque fueron días maravillosos que ya quedan en el pasado y a los que no se puede volver.

Pero centrémonos, que me disperso "como mantequilla untada sobre demasiado pan" que diría Bilbo-Holm.

Cuando comencé la lectura del libro, venía prevenida por Jesús: me esperaban aventuras a la vieja usanza, esas historias que recogen la Fantasía más pura, la de las leyendas sencillas, con elementos simples, mágicos, verdaderos porque los creemos posibles. La magia de un pequeño grillo que canta en la noche, de una gata bendecida por el Rey de los Gatos para poder llevar a cabo sus anhelos, las historias de príncipes y princesas, de mendigos y caballeros, de enanos y hadas... Las inocentes historias que esconden profundas enseñanzas que tan sólo se revelan a aquellos que saben leer más allá de las palabras.
Unas historias sencillas sin grandes florituras ni enredos, sin héroes todopoderosos que salvan el mundo en el último minuto. Tan sólo humildes seres con sus pequeñas historias, que sin embargo son grandes aventuras que nos hacen acompañarlos entre las telarañas del tiempo, como quien oye el relato de una hazaña contada como las buenas leyendas de antaño, que se compartían al calor de un lumbre encendida en el hogar, con un gato en el regazo y una buena taza de té caliente en la mano.

Y realmente, esa es la sensación que tuve al leer el libro. Y gracias a los dioses barbudos que fue de esa manera y que no me sentí engañada. Hacía tiempo que buscaba un libro que fuese capaz de transmitirme todo eso.

Me sentí transportada a un mundo que se hacía real ante los ojos de mi imaginación, en el que nada me chirriaba. Historias dentro de otras historias hiladas a la perfección por personajes que se las cuentan a otros personajes tras oírlas de un tercero...

Tras devorar medio libro de una sentada, decidí acabar de leerlo a sorbitos, en esas noches en las que sólo apetece envolverse bajo el edredón en la cama a leer, con mi gata acurrucada a los pies (o junto a mi oreja, según el frío que hiciese esa noche...), dejándome transportar a Fantasía antes de dormir.
Así es como más disfruto de los libros, y así es como "Reyes de Aire y Agua" hizo mis noches un poquito más mágicas.

Intenté anotar mentalmente los fallos que encontrase en el camino de las páginas...pero la verdad es que si los había... los he olvidado.

El maestro Tevildo tiene una forma deliciosa de narrar las historias, con unos giros del argumento nada predecibles en la mayoría de los casos; en otros nos olemos la tostada, pero siempre sabe darle un toque a la resolución que hace que valga la pena seguir leyendo.

Tiene la capacidad de hacer llorar (doy fe), de hacer reír a carcajadas, de sorprender, de temer por los protagonistas, de enternecernos hasta poner cara de bobos...

Es un libro altamente recomendable. Para niños a los que no hay que tratar como idiotas (ya lo decía Tolkien), y para adultos que aún conservamos esa chispa que nos hizo viajar al país de la verdadera Fantasía.

Os contaría mucho más sobre esta publicación, pero por sólo 12€ DEBÉIS CONSEGUIROS UN EJEMPLAR.

Leed y disfrutad. Al menos ese placer no nos lo puede quitar nadie.

Tan sólo me queda cerrar esta ristra de pensamientos con mi frase favorita, escrita por Tolkien en "Mithopoeia", y que muy bien resume lo que opino de "Reyes de Aire y Agua" y de su autor:


"Benditos los hacedores de leyendas 
con sus versos sobre cosas 
que no se encuentran en los registros del tiempo."

martes, 5 de noviembre de 2013

Dewey y el amor incondicional.

Hace muchos meses que no actualizo mi blog, y si hay alguien ahí que siga leyéndome, me gustaría pedirle disculpas.
No voy a poner excusas ni a contar los porqués, simplemente no lo he hecho.

Pero, curiosamente, llevo unos días queriendo hacerlo, y lo que me ha pasado hace escasos veinte minutos me ha llevado a coger compulsivamente el teclado y escribir a toda prisa.

El pasado 20 de octubre cumplí 30 años. Una edad significativa en la vida de una persona. Una edad en la que te planteas muchas ideas y creencias, dejas atrás una etapa de locura e inicias otra ... no menos loca.
Pero siempre hay cosas que se mantienen, esas que forman parte de lo que eres.
En este caso, estoy pensando en mi amor, en mi devoción por los gatos, y mi respeto hacia aquellos que comparten este sentir.

Reuní a algunos de mis amigos en torno a unas buenas tazas de chocolate con churros (el chocolate también es devocional en mí), para compartir con ellos este cambio de dígito, y me soprendieron con inesperados y a mi juicio inmerecidos regalos. Me encantaron todos. Me conocen, saben lo que me gusta, y eso dice mucho de ellos. Al menos me sentí parte de sus vidas y honrada porque me hayan prestado atención y se hayan molestado en conocerme y saber lo que puede gustarme.

Pero uno de esos regalos (o dos) son los protagonistas de esta mi vuelta al blog.

Mi queridísima Maya, mi Tata Reina, mi compañera de aventuras, también amantísima de los gatos, me regaló en libro “Dewey Lee Más Libros”, de Vicki Myron.1




Si lo resumiese de manera superficial podría deciros que es un libro que trata sobre el hallazgo inesperado de un gatito abandonado el el buzón de devoluciones de libros de la biblioteca de Spencer, en Iowa, que fue adoptado por los trabajadores de la misma y que revitalizó la moral de un pueblo valiente que se situó en el mapa turístico en gran parte gracias a la noticia de este gato “bibliotecario” que vivió toda su vida en ella.

Pero este libro es mucho más.

Hace media hora que lo he terminado y aún estoy con el estómago encogido y los ojos hinchados de las lágrimas que he derramado durante los tres últimos capítulos.

Nunca antes había llorado con tanta desconsolanza con un libro. Ni siquiera con la muerte de Gandalf el Gris en El Señor de los Anillos de J.R.R.Tolkien.

La historia de este gato naranja, nos la cuenta Vicki en primera persona, pero también nos cuenta las vicisitudes históricas del pueblo de Spencer, una pequeña población agricultora y ganadera unida por los avatares de la vida, valiente, fuerte, de carácter amable y siempre dispuestos a mirar hacia adelante pero sin dejar de lado el bien común. Pero también nos vemos honrados con la sinceridad de la señora Vicki Myron, directora de la biblioteca durante 25 años. Un mujer a la que la vida no le ha podido dar más disgustos: un marido alcohólico, problemas graves de salud que la sometieron a varias operaciones durísimas (vaciado de ovarios y matriz, cáncer de mama...), o situaciones familiares extremas... Todo ello afrontado con una dureza, una fortaleza y un carácter que es para quitarse el sombrero.

Pero también nos muestra su lado más tierno, una historia de cariño, amor y comprensión junto a Dewey, el gato que adoptaron en la biblioteca. Su gato en realidad.

Sus palabras, sus historias, estoy segura de que conmueven a todos, amantes de los gatos o no. Porque son muestra de un cariño y amistad verdaderos, más allá de la especie, más allá de las palabras. Una comprensión que se da tan sólo con miradas, con caricias, con el simple hecho de acariciar o dejarse hacerlo.

Sin duda es una historia que me ha conmovido de principio a fin.

Además de que está escrita de manera deliciosa, se hace rapidísima de leer, demasiado, me temo.
Hasta que llegas a los capítulos finales. Cuando sabes que el final del preotagonista está cerca.

Mi marcapáginas plateado, otro regalo de otra amiga que acudió a mi merienda de cumpleaños, Idoya, estuvo señalando esa página durante más de semana y media porque yo sabía que en cuanto comenzase a leer el final de ese libro, inevitablemente me iba a emocionar.

Pero nunca pensé que de esta manera.

Mientras escribo estas líneas tomo aire profundamente para aliviar el nudo que llevo en la boca el estómago. Pero de momento, nada.

Mientras leía el final de Dewey, tenía a mis pies a mi Phobe, mi gata, mi mejor amiga. Y ella ha sido lo único que ha logrado detener las lágrimas cuando me he acurrucado junto a ella y se ha puesto a ronrronear y a lamerme la mano donde se ha acabado apoyando para dormir unos minutos.




Cuando he parado de llorar ha parado de ronrronear, ha levantado la cabeza y me ha mirado dulcemente estirándo las patitas: ya era hora de dejarle su mantita para ella sola, que tenía que continuar con la siesta de antes de cenar, clarostá. =^.^=

Sé que algunos de vosotros me creeréis una exagerada. Pero también sé que tengo la comprensión de otros tantos cuando afirme que la compañía de una mascota no es sólo eso. Es una unión más allá de toda comprensión. Es una fuente de amor inagotable, de cariño, de complicidad, de diversión y ternura. Una conexión que no necesita palabras. Un apoyo que acuna el corazón en los momentos de bajón y que lo eleva a los cielos en una carcajada de felicidad cuando se comparten momentos con esa bolita peluda (si es una mascota peluda, claro.).

Hay algo en un animal de compañía que no te puede dar nada más: amor libre de todo egoísmo.

Muchos creen erróneamente que un gato sólo te quiere por la comida.
Pero quienes somos capaces de entender y mirar más allá de nuestras narices sabemos que eso no es cierto. Su amor y complicidad van más allá. Pero lo que los hace especiales es que lo dan porque quieren, no porque nadie les “obliga”.

Y si tienes la dicha de ser elegido para ser amado por un gato, habrás sido bendecido de una forma que jamás olvidarás.

Esto nos lo enseña este libro. Aunque es algo que muchos “gatófilos” ya hemos aprendido con el paso del tiempo.

Ronrroneos para tí.

1MYRON, VICKI. Dewey Lee Más Libros, Editorial SUMA 2008. ISBN 978-84-8365-045-5